diciembre 08, 2008

¡Consíganse una vida, por favor!


En los últimos días me he sentido como en una jaula de problemas, pareciera que estoy en el centro de un huracán que no quiere ceder y para ser sincera, ya me desespere.

Dios sabe lo mucho que he tratado de cambiar y también sabe que ha sido muy difícil hacerlo, no puedo simplemente, irme a la cama un día y despertar siendo la señorita perfección que todos esperan que sea. 

Me es molesto darme cuenta que todos mis esfuerzos han sido en vano. En mi casa, son pocos los que reconocen mis cambios, mis amigos hasta dicen que me desconocen...y entonces me pregunto... ¿Qué diablos esperan de mi?

Si me equivoco hago hasta lo imposible por enmendar mi error, pido disculpas hasta el cansancio pero tal parece que eso no es suficiente. He tirado a la basura muchas de las cosas, que se podría decir, dañaban mi imagen. Ya casi no fumo y cuando siento deseos de hacerlo le oro a Dios pidiéndole fuerzas para que no me deje caer, lo mismo pasa con el licor. Me he alejado de muchas personas, que solía llamar “amig@s”, voy a la iglesia con mucha mas frecuencia que antes, estoy sirviendo allí mismo, en fin, he hecho significantes cambios; cambios que solo yo he notado y valorado, quizás por el gran sacrificio que he tenido que hacer.

Espero que algún día todas aquellas personas que, hasta hoy, no han notado mi cambio se lleguen a dar cuenta que al igual que yo, ellos también cometen errores y mucho mas grandes que los míos, talvez así, teniendo una vida propia en la que fijarse, me dejen tranquilita.

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