noviembre 29, 2008

Asalto!

Desde hace 8 meses, aproximadamente, me toca viajar a San Salvador todos los sábados, en mi vida había tenido que pasar por una situación tan horrible como la de ahora. Y es que, la verdad, no soy muy buena manejando asaltos o cosas así. Me altero como no se imaginan.

El caso es que como a eso de las 12:30 aborde el bus que viene de San Salvador hacia La Libertad. El bus iba abarrotado de gente, tanto que casi ni respirar se podía, antes de llegar a Multiplaza, uno de los centros comerciales mas conocidos del país, se subieron unos tipos con un semblante medio raro, quizás tardaron mas en subirse que en decir “SEÑORAS Y SEÑORES, ESTO ES UN ASALTO”. Con pistola en mano, uno de los sujetos se acerco a una señora que se encontraba a menos de 5 pasos de donde yo estaba. Creí que le dispararía, ya que ella llevaba consigo a un pequeño que al verlo empezó a llorar, luego, se acerco a mi y dijo “vaya mamasita…dame el celular y el dinero”, menos mal y gracias a Dios no andaba mi celular a la vista y mucho menos dinero en mis bolsillos, le conteste-con voz temblorosa- “no tengo nada”. Y con mirada de “no te creo” se dispuso a regístrame ¡toda! No se imaginan la rabia e impotencia que sentí en ese momento, hubiera querido ser hombre para marcarle unos sus dos que tres golpes.
El horrible calvario duro unos 20 minutos, si no es que mas, dos paradas después se bajaron. Gracias a Dios no hubo nada que lamentar.

Faltaban como tres kilómetros antes de llegar a La Libertad cuando nuestros “queridos” miembros de la Policía se dirigían a San Salvador, según ellos, a capturar a los malhechores. Entonces, por no se cuenta vez, volví a confirmar que su lema de: “Servir y proteger” no es mas que puro carburo… ¡por favor!

Llegue a mi casa, aun temblorosa, y simplemente abrace a mi abuela, a mis hermanas y a mi tía, les conté lo sucedido, después de eso me dirigí a mi cuarto y empecé a llorar y agradecí a Dios su inmensa protección. Luego, ya estando en el trabajo, le hable a mi mejor amigo para contarle.

Les juro que no quisiera volver a pasar por una situación parecida. Creo que con una vez fue suficiente.

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